jueves, 26 de noviembre de 2020

EL MISTERIO DE LAS PATERAS (IV)

El Gobierno español debe tomar muy en serio la regularización de la inmigración descontrolada, según necesidades reales, ante el nivel de desempleados y de pobreza – Alfonso Campuzano


Actualmente existen familias canarias que se encuentran al borde de la pobreza, abocadas a utilizar diariamente las colas del hambre, porque no reciben la ayuda humanitaria prometida. Sin embargo, los inmigrantes irregulares reciben ropa, dinero, teléfono de última generación, incluso dos, ubicación en hoteles algunos han logrado firmar contratos de un año con los intermediarios, que tanto desequilibran el bienestar de los autóctonos.

El desembolso de los contribuyentes españoles tiene un arco mensual que varía entre 6.000€ y 22.000€ por cada inmigrante ilegal, que incluye la sanidad y desplazamientos gratis, sin cotizar a la Agencia Estatal de Administración Tributaria ni a la Tesorería de la Seguridad Social, cuando el S.M.I. léase Sueldo Mínimo Interprofesional es de unos 900€/mes. Este timo presupuestario que nadie crea que es infinito, tiene un límite y un fondo, lo cual constituye un gran despilfarro económico inconcebible, que se agota sin remedio.

Hace poco más de dos meses que el Consejo de Ministros ha autorizado a la Secretaría de Estado de Migraciones una subvención a la Cruz Roja Española de más de veintiséis millones de euros concretamente 26.586.155,19€, que es un décima parte de lo calculado. Y, como complemento, desde hace más de siete meses, las aguas territoriales españolas que rodean el archipiélago canario han sido apropiadas por el Reino Alauita de Marruecos sin que la Jefatura de Estado, a través del Gobierno español progre, haya levantado la voz o haya dado un puñetazo en la mesa ante este robo a la luz del día con el que no está de acuerdo la ONU, pero nadie lo ha denunciado aún.

Añadiendo que la prensa oficial está secuestrada y muda gracias a las cuantiosas subvenciones salidas de los impuestos, mientras el número de desempleados avanza imparablemente en las islas igual que el hambre y la miseria. Así, tal y como está la situación social, parecida a una bomba de relojería, es muy difícil que un país como España prospere, salvo que, sin derecho a frenada, descienda por la pendiente de la bancarrota hacia el cataclismo social que difícilmente será recuperable en varias generaciones.

Conviene recordar que la península ibérica ha sido invadida en varias ocasiones desde la noche de los tiempos, gracias a que los gobernantes han vendido y traicionado a sus gobernados. Hasta el momento, las pseudonegociaciones mantenidas con Argelia, Marruecos, Mauritania, etcétera, no han surtido el efecto deseado, pese a las multimillonarias cifras ofrecidas, ya que las normas y circunstancias han derivado en una estafa una vez recogido y puesto a buen recaudo el dinero disuasorio.

La invasión africana no puede ser absorbida ni asumida por los contribuyentes españoles.


ALFONSO CAMPUZANO

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jueves, 19 de noviembre de 2020

EL MISTERIO DE LAS PATERAS (III)

Las oleadas intermitentes de inmigrantes ilegales dejan entrever que existen pactos económicos firmados entre ministros de Asuntos Exteriores – Alfonso Campuzano


Las pateras navegan unidas por una cordada la última con un motor de unos 15-30HP, precisamente la que llega a la playa, pero remolcadas por un barco potente para hacer una travesía de casi dos mil kilómetros hasta que avistan el archipiélago canario, momento en que son desamarradas y dan aviso a tierra.

Los itinerarios, que son seguidos por las pateras, muestran unas coordenadas explicitas a fin de conocer la hora de salida, cuántos inmigrantes viajan, la hora de llegada, incluso sabiendo que de ningún modo van a ser interceptadas por la aduana marítimaporque el DST léase Dispositivo de Separación de Tráfico marítimo está desactivado intermitentemente, consciente o inconscientemente.

Es notorio que, por orden estricta del ministerio de Interior, tanto el atraque como el desplazamiento por la isla, se realiza con fuertes medidas de seguridad proporcionada por la Policía Nacional y la Guardia Civil, que atiende más el traslado encubierto a los grupos de inmigrantes irregulares desde el puerto y el aeropuerto que a la asustada población autóctona desprotegida.

No obstante surge la pregunta: tanto el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, como el ministro de Defensa, Margarita Robles, ¿tienen conocimiento y saben lo que la inmigración ilegal/irregular está haciendo en el territorio español?

Es cierto que la inmigración ilegal en los últimos cuarenta años ha evolucionado. Hubo una época, no tan lejana, en llegaban exhaustos, demacrados, desarrapados, deshidratados, hambrientos. Pero de un tiempo a esta parte llegan con buena ropa de marca, dinero en el bolsillo, sabiendo que su embarque y desplazamiento tiene una lista de espera de 3 años y exigiendo una plaza en un hotel y en un avión ¿sin pasaporte? para alcanzar el destino que se les ha asignado en su embarcadero de origen africano, ya sea una provincia española como Málaga, Granada, Zaragoza, Murcia, Almería, Sevilla, ya sea en un país europeo.

Algo tendrán que decir las autoridades competentes sobre el descontrolado control o bien el control descontrolado de la inmigración cuando aún se ignora, desde hace unas semanas, el paradero de 1.800 inmigrantes fugados de Murcia. También se escapan de otras provincias, como en la isla Gran Canaria, montando un despliegue descomunal de la policía, de los bomberos, con la orden expresa de rescatar, y sin orden de detener, porque si pusieran grilletes daría mala imagen española al mundo.

Hay poblaciones canarias inseguras donde el número de inmigrantes asentados supera al de los lugareños, y sin un solo policía, independientemente de tengan prohibido utilizar móviles durante el trabajo, así como hablar de ello, igual que les ocurre a los sanitarios, porque todo aquello que no siga las directrices laborales marcadas sobre la inmigración por las ONG’s subvencionadas es tratado como racismo y xenofobia, pero la evidencia incontestable expone que no es racismo ni xenofobia, sino que el tráfico de personas ¿inmigrantes? se ha convertido en un negocio multimillonario concertado entre ellas y los gobiernos españoles, que riega una macrocadena económica con tentáculos localizados en muchísimos países.

La invasión prosigue.


ALFONSO CAMPUZANO

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viernes, 13 de noviembre de 2020

EL MISTERIO DE LAS PATERAS (II)

Para que no exista el más mínimo atisbo de agravio comparativo, toda inmigración debe ser reglamentada conforme a la ley – Alfonso Campuzano


Los inmigrantes pasean en grupos durante todo el día por las inmediaciones del hotel asignado uno para cada etnia hasta que llega la hora de recluirse para almorzar y cenar. Deambulan como si estuvieran de fiesta, con cervezas enlatadas en la mano, con teléfonos celulares de última generación, algunos dosdicen, cuando se les pregunta, que donados por la Cruz Roja, y sin portar mascarilla.

Su compostura aparenta una contradicción sanitaria gravísima quizá para no alarmar a la población autóctona que, cuando anochece, por miedo, se recluye en sus domicilios y bajan las persianas que procediendo de países donde la Sanidad es tercermundista se comportan como si no transmitieran supuestamente enfermedades infectocontagiosas. En cambio, la población del país acogedor léase España, ante su presencia, pueden sufrir todo tipo de enfermedades como ansiedad, coronariopatías, depresión, estrés postraumático, ictus, trastornos mentales, tuberculosis.

Estos grupos étnicos entre ellos se pelean, y hay que separarlos, a veces, por la fuerza controlan los restaurantes, las playas, y los establecimientos comerciales de los que salen con bolsas de compras rebosantes. Su aspecto físico no parece proceder de territorios en estado de guerra, o con hambre endémico, o que necesiten auxilio inmediato como los medios de comunicación han difundido hasta la saciedad, sino que ocultan una invasión pactada en los embarcaderos de origen africano, porque no vienen a trabajar, porque no han trabajado nunca lo dicen abiertamente al ser interpelados, porque su perfil asemeja a vagos, delincuentes, combatientes, macizos de gimnasio, en edad militar, nada escuálidos ni depauperados. Cada uno tiene su proyecto inmediato de asentamiento definitivo desplazándose en avión, y sin pasaporte, pagado por los españoles. No hay rastro de mujeres ni de niños. 

Pero ¿qué es lo que traen los inmigrantes africanos irregulares en las pateras? Son tantas las que llegan al archipiélago canario que necesitan una orquesta que maneja varias grúas, palas, camiones para desplazarlas hacia varios cementerios, la mayor parte están fabricadas con fibra de vidrio, que es muy contaminante, que no están en vías de reciclado, donde las parten a la mitad, donde las acumulan medio enterradas bajo arena traída de playas, peligrando el ecosistema.

En uno de ellos, localizado en la isla Gran Canaria, cercano al puerto de Arguineguin, parece como que se ha recibido orden de no ser inspeccionado ni revisado, ya sea por asociaciones de ecologistas, ya sea por sanitarios, y ni siquiera por la Guardia Civil del SEPRONA léase Servicio de Protección de la Naturaleza, quienes ¿no tienen nada que decir ni investigar?

En aquel lugar se halla totalmente abandonado calzado recién estrenado, como zapatillas marca Nike, botas de agua de camuflaje de talla grande; atuendo  como chalecos salvavidas, chubasqueros, equipos de submarinismo (aletas), mochilas, sudaderas; material diverso como balizas, bidones de combustible (gasolina, aceite), carbón (para camuflar el olor a hachís), bolsas de papel, cargadores de baterías, comida podrida, cuchillos, pilas, plomadas, teléfonos celulares rotos,... Y, sobre todo, el enigma de las tablas levantadas.

La invasión continuará.


ALFONSO CAMPUZANO

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martes, 10 de noviembre de 2020

EL MISTERIO DE LAS PATERAS (I)

Para aceptar inmigrantes legales es condición indispensable realizar un estudio de necesidades, que desgraciadamente no se ha hecho en España ni tiene visos de que se haga – Alfonso Campuzano


Con la llegada al gobierno del socialista Felipe González, en 1982, se inició un lento y constante aumento de la inmigración ilegal en el territorio español, que fue fomentada por José María Aznar en 1996 con la burda excusa de querer superar en habitantes a Polonia y, por supuesto, accediendo a las peticiones de Jordi Pujol. El incremento continuó con José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, que han logrado desbordar todas las perspectivas al convertirse en un filtro clandestino.

La promoción del negocio de tráfico ilegal de inmigrantes ha conseguido crear una potente infraestructura en la costa africana, habitualmente dirigida por diferentes ONG’s, con la intención de facilitar el embarque metódico en pateras. Unos barcuchos de poco calado, con motores mínimos, prestos a hundirse, que necesitan ser ayudados por naves remolcadoras colaboracionistas hasta avistar la costa canaria, momento en que dan aviso, vía telefónica, a la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima, que mantiene vigente la infraestructura durante la travesía y la distribución a la llegada.

Más de 4.000 pateras con más de 32.000 inmigrantes sin papeles, han atracado en el archipiélago canario en los últimos 10 meses en plena pandemia por coronavirus SARS-CoV-2, que son mantenidos ocultos, dando vueltas a la isla, hasta que anochece. Una vez iniciado el desembarco son distribuidos en varios autocares con destino a hoteles de cuatro y cinco estrellas, pagados con impuestos de los contribuyentes españoles, sin que se entere la población, que está atemorizada, desesperada, y sin que la policía de fronteras les haya detenido por viajar irregularmente.

A los españoles se les exige confinamiento domiciliario, para no contagiar, pero se abren las fronteras a inmigrantes ilegales, supuestos portadores y difusores de enfermedades infectocontagiosas de su país de procedencia, mientras no se demuestre lo contrario. Se vive con un control obsesivo de los españoles para que no se desplacen a otra ciudad, a la vez que un descontrol absoluto sobre la inmigración ilegal que se escapa, incluso viaja en avión sin pasaporte, porque la Policía Nacional, el Ejército, la Guardia Civil, no reciben orden de interceptar a las pateras, autobuses, aviones.

Los establecimientos hoteleros cómplices están repletos, pues ganan mucho más que con turistas, a los que se les prohíbe aterrizar sin un test PCR, ya que habilitan las habitaciones hasta para cuatro inmigrantes de la misma etnia, porque si no estarían en pelea continua, sin examen médico, sin guardar normas sanitarias de uso de mascarilla y distancia de seguridad, mientras ofrecen pensión completa, desplazamiento, lavandería, asistencia sanitaria inmediata y presencial, además de 10 diarios por inmigrante para gastos personales.

La inmigración es tanta carga como lo son los políticos, que  ayudan con dinero que no es suyo. Todo ello, muy bien negociado con la Cruz Roja Española, subvencionada cuantiosamente por el gobierno, vía impuestos. Sin embargo, la otra cara de la moneda es que hay cerca de tres millones de españoles sumergidos en la pobreza y en la exclusión social, mientras hacen largas colas por el hambre.

Sirva de comparación que, durante el incendio desencadenado en 2019, las víctimas españolas no fueron alojadas en hoteles, sino en naves y durmiendo sobre colchonetas. La Asistencia Social da cita previa a los españoles, mientras que a los inmigrantes es inmediata.

Se masca la invasión.


ALFONSO CAMPUZANO

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