viernes, 27 de marzo de 2020

CALAMITAS CALAMITATIS


El egoísmo político es un freno hacia el bien común – Alfonso Campuzano


Las calamidades terrestres, una tras otra, son intrínsecas al planeta azul desde su origen, bien pudiendo ser endógenas, es decir, proviniendo del propio ambiente, o bien exógenas, procediendo del espacio exterior. Sin embargo, la nave interestelar ha ido adaptándose a través de milenios, cambiando épocas, adaptándose a situaciones extremas, y continúa sobreviviendo, sobre todo porque permite contarlo.
Otra cosa es que los seres –los más evolucionados como especie–, descubriendo alguna ley natural de cuando en cuando, aunque desconociendo la mayor parte, dependan de los menos evolucionados, resistiendo la representación de los más fuertes de todas las especies, mediante un pago por la estancia.
Sin embargo, los habitantes no son autosuficientes, sino que es el propio planeta quien abastece y sustenta. Tampoco son todopoderosos, aunque la soberbia humana hace que algunos se lo crean, de manera que lo desconocido –aparte de aterrar y fascinar–, es explorado hasta sus últimas consecuencias con intenciones varias, ya sean beneficiosas o maléficas, porque la Historia conocida ha mostrado, y demostrado, que va consiguiendo toda la gama de colores.
Los investigadores, en diferentes campos de la ciencia, en un cierto momento de su existencia, descerebrados o no, se han creído dioses, aunque sin manifestarlo, así que partiendo de una premisa, verdadera o falsa, de que si el ser humano ha sido creado –según los textos sagrados–, ¿por qué el ser humano no puede crear?
Y en la época actual, después de una veintena de años en que se consiguió clonar a un mamífero a partir de una célula adulta –la oveja Dolly–, se han dado casos de epidemias –guerrillas biológicas–, generadas por virus más o menos manipulados, inmensamente contagiosos, bien sea por la naturaleza, bien sea por la mano del hombre, en forma más o menos gripal, con lo que se puede hacer un poco de memoria.
Comenzando con la pandemia de Gripe Española (virus H1N1), en 1918-1919, que causó entre cincuenta y cien millones de muertes a nivel mundial y sólo trescientos mil en España. ¿Cómo es posible que la población española transmitiera tal enfermedad, sin haber salido del territorio, con una mortalidad entre 0,3% y 0,6% mundial, cuando no participó en la Gran Guerra (1914-1918)? Nunca es tarde para desagraviar, cambiar el nombre, y pedir perdón.
A continuación se declaró la pandemia de Gripe Asiática (virus H2N2), en 1957-1958, que ocasionó la muerte a dos millones de personas en todo el mundo.
Una década después, la pandemia de Gripe de Hong Kong (virus H3N2), en 1968-1969, provocó un millón de muertes a nivel internacional.
Tres décadas posteriores, se proclamó el Síndrome Respiratorio Agudo de China (coronavirus SARS-CoV), en 2002-2003, que produjo unos mil casos a nivel global, como preludio de la pandemia actual.
Le siguió la Gripe Porcina (virus A H1N1), en 2009-2010, que acarreó una mortalidad de diecinueve mil personas a nivel planetario.
Posteriormente se informó del Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV), en 2012, un coronavirus que causó una mortalidad universal de sesenta y seis personas.
Y últimamente, por ahora, se ha extendido –como una mancha de aceite– el mal llamado Covid-19 (coronavirus SARS-CoV-2), en 2019, relacionado con el homólogo de hace diecisiete años –SARS-CoV–, ya que, presenta los síntomas más acentuados, con declaración de pandemia por parte de la OMS.
Los recortes de dieciséis mil millones de euros, por razones presupuestarias oscuras, inaugurados en la época del presidente José Luis Rodríguez Zapatero –Zapatitos, ZP– han sido la gran muralla contra la que se ha estrellado en Ministerio de Sanidad, no resuelta por el irresoluto Mariano Rajoy y el supuestamente psicópata Pedro Sánchez, tan responsables ante la ley como él.

ALFONSO CAMPUZANO
            
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domingo, 22 de marzo de 2020

QUERIDA ALARMA SANITARIA

La alerta sanitaria española surge de la incredulidad y la desidia gubernamental al instaurar una cuarentena tardía y mal planificada con medios materiales escasos – Alfonso Campuzano

Esta alarma sanitaria, decretada a cámara lenta, y sin aprender del país vecino, acabará algún día, más o menos lejano, porque todo aquello que comienza siempre acaba, para bien o para mal. No obstante, los recuerdos de este confinamiento impuesto por una serie de descerebrados, que no atendieron a los ruegos de profesionales mucho más capacitados, tendrán la respuesta adecuada a su responsabilidad en el momento preciso.
Una responsabilidad que diariamente se manifiesta mediante un goteo continuo de contagios y muertes sin que, desde el pasado día 30 de enero –un mes después de iniciarse la pandemia en Wuhan, China– se transmitieran imágenes directas, tanto desoladoras como duras, de algo tan insólito como inédito, sin que el desgobierno se hiciera el más mínimo eco, y sí se vieran actitudes insensatas como no cerrar el espacio aéreo, así como las fronteras terrestres y marítimas, lo que ha aumentado la indefensión hacia los españoles con remedios y materiales escasos ante lo que se estaba propagando exponencialmente en todo el planeta azul.
Durante cinco semanas estuvo sedando a la población con noticias sesgadas y tergiversadas, mientras ponía la alfombra propicia del riesgo a contagiarse y morir, sólo para que cincuenta y cinco manifestaciones feministas fueran autorizadas en Madrid el 8 de marzo, así como la concentración en el Palacio Vistalegre, y sin tomar la más ínfima nota de la protección que desplegaban países como China, Corea del Sur, Italia.
Todo ello debido a que España eligió a un político socialista como presidente de Gobierno que, al ser portador y transmisor, no es capaz de guardar la debida cuarentena, pese a haberla impuesto a los gobernados, pues su esposa, Begoña Gómez, está contagiada por el coronavirus SARS-CoV-2, Covid-19, sin que se haya comunicado si fue contagiada antes o después de la asistencia a la manifestación multitudinaria de 120.000 personas. Y sin olvidar que, el vicepresidente comunista, portador y transmisor, tampoco ha acatado la estricta norma sanitaria, sino que la ha desvirtuado, según sus propias necesidades egoístas, permitiéndose el lujo de dar mítines políticos, incluso lecciones de ética.
A estas alturas de la película, las autoridades italianas saben que las españolas lo han hecho peor que ellas y que las consecuencias de haber pasado la enfermedad, y ser consideradas curadas, se mantienen desconocidas.
Así que, tanto la emergencia climática como la violencia de género, ¿eran más importantes que mantener con vida a cuarenta y siete millones de españoles? Y viendo imágenes difundidas por los medios de comunicación, ¿para qué quiere la sociedad tales macroinfraestructuras, que no se pueden utilizar, cuando un minúsculo enemigo traspasa todas las fronteras –como otros en la antigüedad–, sin que los gobiernos entiendan que la Sanidad, y las investigaciones de su entorno, no pueden ser dejadas en el laberinto de lo desconocido, recortando presupuestos –no hay que olvidar que comenzó José Luis Rodríguez Zapatero, ZP, Zapatitos, continuó Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, sin que les haya interesado resolver este desaguisado–, y sin saber qué se puede hacer y aportar en cada circunstancia?
Es por eso que no debería echarse en saco roto la constitución de un tribunal que impute a aquellos políticos por denegación de auxilio, por dejación de funciones humanitarias, contempladas en el Derecho Internacional de Derechos Humanos.
Por último, es de esperar que nadie tenga memoria de pez cuando llegue el momento, teniendo en cuenta que, si la justicia humana no está a la altura correspondiente, la justicia divina está al desquite.

ALFONSO CAMPUZANO
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jueves, 27 de febrero de 2020

EL CLIMA IMAGINADO

La multidiversidad de causas generadoras del cambio climático hace que se obnubile la mente humana en busca de la respuesta adecuada – Alfonso Campuzano

Si en cuatro mil quinientos millones de años ha habido varios cambios climáticos, ¿qué hay de malo que uno más se haga efectivo como lo predicen ciertos clarividentes?, porque parece que hace cinco mil años hubo uno, y más recientemente hubo otro cuando la vida es dinámica, nunca estática.
El planeta azul evoluciona, dentro de su proceso natural, mediante  ciclos, aunque siempre ha habido personajes interesados en aumentar la inseguridad y el miedo a lo desconocido, ya que son campos fácilmente abonables a la manipulación. 
Es propio de los embaucadores profetizar catástrofes de todo tipo y condición, incluidas las climáticas, pero sería bueno e ideal que, si no tienen medios para revertir los acontecimientos, dieran consejos para cómo hay que adaptarse, de manera que, quienes no lo consigan, será la propia naturaleza quien marque el límite de su existencia.
No se trata de negar la evidencia, sino de explicar que el cambio climático no tiene una única causa, sino múltiples, algunas desconocidas, otras difíciles de abordar para hacerlas abortar, porque la Naturaleza tiene una ruta de difícil franqueo para los seres vivientes, incluidos los humanos, y que, si nos pasamos en la prevención, las consecuencias pueden ser aún peores.
Más causas endógenas de origen natural:
Los terremotos, que se manifiestan alternativamente, alteran la base, equilibrando la distribución de la masa del planeta, cambiando la superficie, por consiguiente, variando el clima.
El Polo Norte, cada año, parece que se aleja más de cincuenta kilómetros de Canadá, haciendo variar el eje terrestre, modificando las coordenadas geográficas, con lo que el clima, al estar interrelacionado, se ve afectado, lo mismo que la migración de las aves está estancada al no hacerlo durante el otoño hacia países ecuatoriales.
Los ecosistemas, pese a que colapsaron en cinco ocasiones, desde el albor de los tiempos, se han ido adaptando, y actualmente no van a ser menos.
Más causas endógenas de origen artificial:
Las radiaciones ionizantes, los pesticidas, los fungicidas, las semillas genéticamente modificadas, que se utilizan en los cultivos, ayudan a variar el clima.
Más causas exógenas de origen natural:
El giro continuo del planeta azul, sobre sí mismo y en su traslación alrededor del sol, hace que su masa oscile y se transforme, lo que genera un cambio climático.
Si el planeta azul se desplaza a casi treinta mil kilómetros por segundo; el sistema solar se desplaza a casi novecientos mil kilómetros por hora; la órbita del sistema solar se completa cada más de doscientos millones de años, puede decirse que pasa por regiones estelares desconocidas que pueden alterar su asentamiento, su estructura y  su clima.
El llamado latido de la Galaxia, emitido desde su centro, con su luz violeta, desde hace más de trescientos millones de años, que se repite cíclicamente en el cosmos aproximadamente cada veintiséis mil años, extendiéndose a más de veinticinco mil años-luz, afectando a todos los planetas con sus cambios climáticos, incluido el planeta azul.
La disminución de energía al agrandarse el sol. Las tempestades solares. Las eclosiones de rayos gamma. Las colisiones de asteroides, meteoritos.
Más causas exógenas de origen artificial:
Cuando se impulsa una nave al espacio haciendo que, aunque sea imperceptiblemente, el volumen terrestre y la trayectoria se desvíen. 
Eso es como si Arquímedes lo hubiera intuido, aunque sin apoyo conjunto al expresar: Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo. Si se pudiera conseguir es cierto que el clima cambiaría radicalmente.

ALFONSO CAMPUZANO
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viernes, 14 de febrero de 2020

FEMINISMO vs MACHISMO

La Ley Orgánica 3/2007 es inconstitucional y discriminatoria respecto al sexo masculino, tanto en agravios como en penas, que lo estigmatiza y criminaliza, al suprimir la presunción de inocencia – Alfonso Campuzano

El vocablo género siempre se utilizó para catalogar cosas, que no personas, que para eso está el sexo, referido a una orientación anatómica, con sus alteraciones más o menos genéticas, definidas en el intrincado ADN personal, único e intransferible.
Pero llegó el año 2007, en que el inefable presidente José Luis Rodríguez Zapatero –ZP, Zapatitos–, retorció la ley y la mente jurídica ante la Constitución’78, pese a contar con advertencias serias hacia la eliminación de la presunción de inocencia en el sexo varón, intentando adoctrinar con el objetivo puesto en el totalitarismo, hasta conseguir evacuar una ley inconstitucional en contra de magistrados que dominaban la Carta Magna.
Pese a los años transcurridos, continúa siendo intolerable que jueces y magistrados se mantengan unidos para administrar y aplicar una ley unilateral, que atenta con marcada evidencia hacia un sexo por ser tal como es, sin pensar en hábitos, fruto de la ineducación familiar y social y no se hayan unido para denunciar una inconstitucionalidad con diferentes penas, según se trate de un sexo u otro, dando patente de corso a todo lo que sea femenino, sin remordimiento ni sentimiento de culpabilidad, y estigmatizando a todo lo que se manifieste masculino.
Todo este sinsentido se traduce en que los jueces y magistrados no legislan, sino que instruyen en su sumisión, según su entendimiento, los códigos emanados del Congreso, donde los políticos votados por los votantes –tanto unos como otros, con diferentes índices de inteligencia y de comprensión de lo oído, escuchado y leído–, han promulgado una aberración legal, aunque legítima e injusta, promulgada por mentes cercanas a la enfermedad mental.
Tanto lo femenino como lo masculino tienen su referencia en el sexo, mientras que, tanto el feminismo como el machismo enlazan con ideas politizadas, manejadas con destreza ultraizquierdoide hacia derroteros escatológicos, negándose a aprobar un pacto de Estado contra la violencia mal llamada de género.
Una persona de sexo femenino no tiene por qué pertenecer al género político feminista, lo mismo que una persona de sexo masculino no tiene por qué pertenecer al género político machista. Tanto feminismo como machismo son dos vocablos tan enfrentados que han sido conquistados por la política izquierdoide con intención de fraccionar a la sociedad, todo lo contrario a progresismo.
La ideología de género, que no de sexo, pretende identificar una doctrina tóxica y carente de sentido común como si fuera algo natural cuando está más cercana a pensamientos psicopáticos y próximo a lo esquizoide.
La promulgación de una ley trata de mejorar la convivencia humana; sin embargo, en este caso, no parece que haya servido para algo más que para discriminar y enfrentar. Por tanto, los jueces, como humanos, imaginan, sueñan, interpretan la ley y componen las frases, de tal manera que, como resultado, se defienden diciendo que hay que elaborar y promulgar leyes sin defectos, exigiendo que los legisladores no dispongan de mentes con pensamientos defectuosos que hieran la sensibilidad de la gente.
En referencia a estadísticas del año 2017, el silenciado suicidio anual de 920 mujeres y 2.759 hombres, mientras se vocifera el asesinato/homicidio de 118 mujeres –77 de ámbito sexual– y 207 hombres –43 de ámbito sexual–, el protagonismo de la sociedad tiene que poner orden en la convivencia.
Por tanto, se trata de una ley que no está sirviendo más que para orgullo de un partido político de base totalitaria, según se lee en su propia historia, precisamente desde su fundación.

ALFONSO CAMPUZANO
 
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jueves, 6 de febrero de 2020

MEDICINA CÓSMICA

La gravedad en la que vive el ser humano es un grado tal que necesita una adaptación suficiente para conseguir viajar por el cosmos, y sin pensar regresar al origen terrestre – Alfonso Campuzano

La medicina espacial sigue siendo una materia novísima de estudio continuado, que depende del día a día, sobre todo el vivido en la Estación Espacial Internacional –ISS, en inglés–, un laboratorio experimental lanzado hace una veintena de años, que orbita alrededor del planeta azul, a una velocidad cercana a ocho kilómetros por segundo, a una altura media de unos cuatrocientos kilómetros, que transmite continuamente datos solicitados por el centro de control para ser analizados, y puestos al día.
Vivir flotando en el espacio sideral nada tiene que ver con el apoyo que sustenta la atmósfera terrestre, ya que los seres vivos del planeta azul no están hechos para funcionar en un medio antigravitatorio. Es por eso que, desde hace casi sesenta años, la ciencia médica está investigando con las especies terrestres, incluida la humana, para intentar conseguir una adaptación, que no será real hasta que se materialice con viajes más allá del satélite Luna.
Existen muchos riesgos relacionados con estancias dilatadas en el tiempo, aún desconocidos para la ciencia médica, pese a llevar tantos años de experimentación en el espacio. Los estudios humanos comenzaron en 1961 con las casi dos horas de vuelo realizadas por el primer cosmonauta ruso Yuri Alekséyevich Gagarin hasta los casi seiscientos sesenta y seis días discontinuos de la astronauta Peggy Annette Whitson, jubilada recientemente.
Los órganos y sistemas corporales sufren evidentes alteraciones fisiológicas y biológicas, algunas irreversibles al retornar, en relación con los rayos cósmicos y con la ausencia de gravedad, aunque dependiendo del tiempo. Tales alteraciones afectan fundamentalmente al aparato cardiocirculatorio con su corazón, arterias, venas, capilares; al aparato digestivo con su esófago, estómago, duodeno, páncreas, hígado, intestino grueso, intestino delgado; al aparato locomotor con sus huesos, músculos, cartílagos, tendones; al aparato reproductor con sus genitales internos y externos; aparato respiratorio con su laringe, tráquea, pulmones, diafragma; al sistema auditivo, tanto periférico como central; al sistema nervioso central con su cerebro, cerebelo, bulbo raquídeo, médula espinal, nervios periféricos; al sistema urinario con sus riñones, uréteres, vejiga; al sistema inmunitario y al tejido hematopoyético con su bazo, ganglios linfáticos, médula ósea roja, timo.
Ha sido a partir de la instalación de la Estación Espacial Internacional cuando los astronautas, cosmonautas, taikonautas, al disponer de más espacio, se han podido mover con más libertad, aparte de desarrollar trabajos de investigación diarios, por lo que ha dado lugar a la realización de tablas de ejercicios físicos de mantenimiento corporal, que evitarán procesos irreversibles de la ingravidez al aterrizar, pero posiblemente insuficientes para que la masa muscular, ósea, sanguínea, no se sientan afectadas.
El aparato circulatorio, al tener apenas resistencia se debilita y la velocidad de la sangre se enlentece pudiendo llegar a producirse coágulos mortales como ha ocurrido en algún caso, que ha trascendido a la prensa.
Lo que no cabe duda alguna es que durante un viaje sideral, que dure años, el organismo humano tendrá que adaptarse y, si pretende colonizar planetas, tendrán que ser parecidos en atmósfera y gravedad a la que puedan soportar sus cuerpos ya transformados.

ALFONSO CAMPUZANO

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jueves, 30 de enero de 2020

SUPOSICIÓN CLIMÁTICA

La adaptación, en todos los órdenes de la vida que rigen este planeta azul, es fundamental para sobrevivir a cualquier cambio – Alfonso Campuzano

Teniendo como fundamento que el planeta azul mantiene un bucle climático ininterrumpido desde hace 4.500 millones de años –léase, desde el principio de su existencia, y posiblemente sabe que va a vivir otros tantos–, con sus periodos glaciares en alternancia con los interglaciares, deberíamos felicitarnos por estar disfrutando de que la aumente la temperatura.
No se trata de negar el evidente cambio ambiental, que lo ha sido desde siempre, aunque se dicen muchas tontadas, supuestamente inexactas, aprovechando que las noticias se transmiten inmediatamente dentro del itinerario elegido por tendencia despótica ecologista.
Y ciertos seres, que se creen dioses, intentan salvarlo, pero ¿de qué? Él seguirá salvándose solito, porque por cada acción humana se adapta para sobrevivir; todo lo contrario que los seres humanos, que desconocen todo sobre la naturaleza.
Se habla de controlar el clima, pero ¿quién se atreve a controlar el clima, y con qué medios? Por una parte, hay demasiados protagonistas en busca de publicidad. Por otra, existen bastantes proyectos, que tienen que demostrar su efectividad para que se vean las soluciones. Pura charlatanería. Ya lo dice Robert Laughlin: ‘No tenemos poder para controlar el clima.’
El clima, como todo lo que tiene una existencia en este planeta azul, es dinámico, variable, y nunca estable, lo mismo que la temperatura, que nunca jamás ha sido uniforme, sino que ha tenido altibajos. La estabilidad climática en el planeta azul, de la que hablan algunos ignaros, jamás ha existido, porque es un estado contra naturam.
En lugar de meter tanto miedo sería más lógico entender que todo, absolutamente todo, es cíclico, y cada época tiene el suyo, sobre todo cuando uno se entera que lo vivido actualmente ya fue vivido hace millones de años. ¿Y qué pasó? Pues que la vida continúa. Por tanto, todo lo que se refiere al clima son elucubraciones, más o menos interesadas, cuando realmente se desconoce qué límite de resistencia tiene el planeta azul al aumentar la temperatura. 
Sin embargo, no parece que este periodo guste mucho, porque se han levantado voces catastróficas de histeria colectiva en su contra, tratando de revertir artificialmente la llamada crisis climática, sobre todo manipular y trastocar la armonía climática, y desconociendo su ritmo y sus dramáticas consecuencias en caso de remar en contra de las leyes del Universo, de manera que la Naturaleza se vengará adelantando la siguiente glaciación, porque después del calentamiento, sobrevendrá el enfriamiento, quizás antes de tiempo, por querer cambiar la ruta trazada por ella.
‪Es materialmente imposible medir la temperatura global de la tierra y del mar en todo el planeta azul, de manera que, las variaciones meteorológicas territoriales no se pueden considerar un calentamiento global como se pretende. Y cuando se hace un pronóstico en investigación debe estar avalado por un estudio de laboratorio a doble ciego.
Es un gravísimo error hacer caso de los embaucadores climáticos con sus predicciones siniestras cuando la medición de temperaturas para confeccionar las estadísticas actuales tienen tan sólo una vida de cien años, es decir, la premisa en la que se basa el sensacionalismo actual es falsa.

ALFONSO CAMPUZANO
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viernes, 3 de enero de 2020

EL PEAJE DE LA SANGRE

La legislación vigente sobre la donación altruista de sangre debería ser revisada, actualizada, acorde con los países primermundistas – Alfonso Campuzano

Es bien sabido que, en España, gracias a una legislación obsoleta (1985), se impide que los donantes cobren por su sangre extraída. Sin embargo, la demanda hecha por hospitales públicos y privados –la sangre, mal que pese, está considerada una mercancía, un procedimiento económico, una táctica que refuerza las provisiones de sangre, por los países primermundistas–, tiene un precio con nombres muy diversos para su expedición, porque el receptor debe encargarse del manejo, de la modificación, de la reserva, del reparto, de la tasación, además de pagar al controlador, al mantenedor, al intermediario y, sobre todo, al que maneja el peaje.
Un peaje que está en manos de una empresa multinacional española, que cotiza en Irlanda, que cuenta con una organización receptora de casi trescientas clínicas de recogida, que posee una treintena de filiales repartidas en diferentes países, que mediante sus cuatro divisiones sanitarias, mercantiliza inmunoglobulinas y plasma sanguíneo para transfusiones en más de cien países, que tiene cerca de veintidós mil asalariados a su cargo.
La red hospitalaria española a través del Centro de Transfusión de Cruz Roja Española, cuando las reservas escasean, varias veces al año, lanza un llamamiento a la población para que colabore en donaciones altruistas de sangre, mediante publicidad parecida a ésta: Sé un héroe anónimo. Créate un hábito social. Donar sangre. Salvar vidas.
Imagen  publicitaria en prensa de papel
Tal publicidad merece un análisis pormenorizado: Ciertamente el español donante claro que es un héroe, faltaría más, porque se le exige que regale su sangre, mientras que en otros países primermundistas pagan por algo que es un bien preciado y propio. La donación crea, sin duda, un hábito, ya que el cuerpo está preparado para pedirlo periódicamente. Por supuesto que toda donación salva vidas, y muchas.
Sin embargo, es un abuso estar dependiendo continuamente de una falsa solidaridad humana cuando las reservas sanguíneas se evaporan, ya que lo más sensato sería distinguir entre donaciones programadas y urgentes, cuando ambas no se deberían entrelazar, sino que estuvieran en compartimentos estancos, aunque quizá esta decisión no se pueda actualizar debido a impedimentos legales.
Las donaciones programadas deberían ser obligatoriamente autodonaciones destinadas a utilizarse en intervenciones quirúrgicas planificadas a días o semanas, es decir, la persona que va a ser operada debería donar su propia sangre.
Sin embrago, las donaciones urgentes son la que se deberían proceder en momentos muy puntuales, es decir, ante accidentes y catástrofes de diferentes tipos, ante las cuales sí tienen cabida los llamamientos publicitarios.
Los intereses, más o menos escatológicos, por los que no se lleva a cabo esta racionalización del consumo de sangre es porque la sencillez en la petición no complica la hipocresía. La actualización es supervivencia. Y hacerlo saber a la sociedad que es de quien depende. 
Por otra parte, donar gratuitamente la extracción de sangre debería ser una opción personal, nunca jamás una exigencia adornada, que representa una falsa caridad.
Y con la donación de órganos pasa tres cuartos de lo mismo. Los órganos donados altruistamente cuando se solicitan para una intervención quirúrgica se ha deberían pagar, porque generan un beneficio.
Hay que actualizar la legislación vigente, y bien, porque si no se trata de lucro anda muy cerca, dado que, la obtención de la sangre por terceras personas, se cobra.

ALFONSO CAMPUZANO

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