martes, 17 de enero de 2017

LA DERIVA DEL CLIMA



La traslación cósmica del globo terráqueo alrededor del Sol equilibra, tanto los flujos oceánicos como los atmosféricos, la masa terrestre como la masa acuática, haciendo variar la angulación del eje terrestre – Alfonso Campuzano




La Tierra, durante su traslación cósmica alrededor del Sol, gira en el sentido contrario a las agujas del reloj, por lo que, para mantener continuamente el equilibrio de su volumen esférico, compuesto por una masa terrestre, como son las placas tectónicas, y una masa acuática, como son los océanos, que lo hacen en sentido horario, consiguen aumentar la velocidad de rotación, mientras que los cambios atmosféricos y los flujos oceánicos al interactuar entre sí, alteran el clima.
¿Por qué se infunde miedo, mediante videntes del pánico, quienes quieren que el hielo de los polos sea eterno, cuando este viaje espacial es un continuo cambio geográfico, gracias al desplazamiento del eje terrestre, que incide en el cambio climático, tratando de confundir sucesos orográficos, y nunca ambientales, con los propios climáticos?


La corriente del golfo asciende hacia el polo norte derritiendo el hielo ártico

Una vez aceptado el cambio climático, el de siempre, uno de tantos ocurridos, dado que el tiempo atmosférico no es estático, sino que es errático, que se derrita el hielo del Ártico, quizá por alteración del flujo de la corriente del golfo o bien por la traslación natural del eje terrestre, y que aumente el hielo en el Antártico, siguiendo el patrón de un raro principio de acción y reacción para equilibrar la masa helada y la masa terrestre. ¿Pasa algo porque cambie la orografía helada? Si desaparece el hielo Ártico aparecerá otro en otro lugar, mientras el globo terráqueo gire y se traslade. Es una evidencia asumida para la que la especie humana se debe adaptar.
Los ríos no se salen de madre, como dicen los climatólogos, sino que las riberas de su curso natural, ante la ignorancia del funcionamiento de los factores climáticos, son ocupadas por granjas, inmuebles, poniendo en peligro todo lo que allí habita, que alguien pagará los desperfectos, incluso las vidas. Las lluvias torrenciales se aguantan mejor disponiendo de buen alcantarillado y adecuado mantenimiento.
Mientras unos territorios emergen, otros se inundan. Lagos, mares interiores, ríos, cuyos niveles de agua descienden, por desvíos naturales o artificiales, hasta desaparecer.
Según el país que se estudie, la palabra clima encierra una connotación de variabilidad casi extrema, por lo que mejor sería denominarla estación climática, cuyo número varía entre dos a cuatro, sin ser uniforme, sino más bien cíclica.
Es una ilusión pretender luchar contra el cambio climático, pues es como hacerlo contra los datos que reportan los parámetros con los que cuenta este sistema tan complejo, en el que se analizan gran cantidad de variables, a todos los niveles de la atmósfera, mar, tierra, es decir, humedad relativa del aire; precipitación en forma de granizo, lluvia o nieve; presión atmosférica; temperatura ambiente; orientación del viento.
Para ello, se necesita mejorar aún más los modelos computacionales matemáticos, ejecutando ecuaciones físicas de predicción, sobre los estados del tiempo cercano para que den lugar a resultados próximos a la realidad; sin embargo, pese a que sus aciertos generalistas, para el día siguiente, dejan mucho que desear, al confiar en su vaticinio absoluto para dentro de varios lustros.
No se trata de negar la realidad, sino de analizar no sólo los gases, que está bien, sino también otros múltiples factores, muchos de ellos desconocidos, porque cuando se logre controlar la emisión de gases ¿quién será capaz de controlar el nuevo curso de la corriente del golfo, que derrite el hielo Ártico, así como el desplazamiento del eje terrestre?

¿Es responsabilidad total de la especie humana? Somos más de siete mil millones de habitantes, que se sepa, y aumentando. Sin contar otras especies.

Alfonso Campuzano
Sigue a @AIf0ns0

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