jueves, 2 de septiembre de 2021

PROGRESÍA EN EL SIGLO XXI

Las más de cuatro décadas vividas prósperamente por los políticos deben hacerles reflexionar reseteando la mezquindad, el despilfarro, la incautación, dirigida contra los contribuyentes – Alfonso Campuzano


Fue a mediados de los años ochenta cuando el horizonte político se vio ampliado a través de la niebla al descubrir que la legislación emanada de las urnas se podía intervenir de tal manera que fuera una aliada más, y nunca enemiga, buscando la fórmula ideal para soterrarla ante los ojos de los seres humanos, mientras la hacían parecer como que fuera igual para todos, a la vez que se transformaban empresas destinadas a parecer lo que en realidad no eran ni pretendían serlo.

Las fumarolas de distracción estaban a la orden del día –sin olvidar que continúan sin ser enterradas, porque a todos los gobiernos les sirven como defensa interesada–, muy necesarias para no tener que sufrir auditorías ni inspecciones engorrosas, eso sí, engrasando el engranaje de la correa de transmisión para no perder ni un solo céntimo. Porque ¡hay del momento en que se fractura! Todo son desventuras que cuentan hemerotecas y videotecas.

Así que hay que disponer de un insistente diario ejercicio de buen estilo para saber leer entre líneas, lo mismo que entretener al personal sumiso y votante en genuflexión permanente, con o sin vaselina a mano, haciendo alarde de definiciones vacuas como multinación, nación de naciones, nación multinivel, plurinación, etcétera, que atraigan a melindrosos, mientras se deja de lado la reflexión.

Es habitual repicar diferentes canciones con la misma letra para hablar del nacimiento de una hegemonía de hogaño cuando antaño no existía ni se la esperaba, desde el tiempo de la España romanizada, incluso desde el siglo XIII, donde no existían catalanes ni vascos, ya que estaban sumergidos en el conjunto, y sin destacar. Pero la siembra política ha dado con la falacia fructificada que se esperaba: “lo pide el pueblo”. Y así.

No pierde comba cuando –su proyección de futuro está bloqueada por un pasado mezquino y rancio– añora ser protagonista con el disentimiento exponencial en la provechosa búsqueda de la desigualdad de los sexos, ya no uno, sino varios y variedades.

Sin olvidar que lo sangrante, incluso evidente, con el paso del tiempo, es que se le ha visto el plumero: la ley, legislada por políticos, no para ellos, sino para los demás, pero a quienes, si llega el caso –llegado ha–, pueda procederse al archivo de la causa por dejación de funciones durante las instrucciones judiciales, o bien al indulto, que nunca ha servido para nada ni servirá y, sin rechistar, vuelta a empezar. Es lo que vulgarmente se llama, aunque no se llame, corrupción institucional.

El progresismo –del que tanto se habla y escribe– se ha traducido en un continuismo revisionista y resentido, anclado en el pasado, vampiro y perverso sexual al exhumar el cadáver de un Jefe de Estado preconstitucional –fallecido 44 años antes–, muy parecido a imágenes que muestran las hemerotecas de los años treinta del siglo pasado. Se habla, en mentideros más o menos políticos, de volver a por la segunda exhumación, también con un escenario parecido a una ceremonia masónica.

El remate que se avecina con la llamada Memoria Democrática –segunda parte de la sectaria Memoria Histórica–, es retroceder a la sombra del Medievo mediante el enmudecimiento de todos los historiadores hispanos y extranjeros.

Alguien tendrá que hablar ex cathedra para evitar un bochornoso futuro a nuestros descendientes.


ALFONSO CAMPUZANO

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jueves, 29 de julio de 2021

2º ANIVERSARIO DEL EXPEDIENTE ROYUELA

Con el miedo adherido al cuerpo se avanza hacia la heroicidad o se retrocede hacia la cobardía – Alfonso Campuzano


En 731 días, Santiago Royuela y su padre Alberto, han conseguido transmitir, mediante 463 vídeos acompañados de documentación original y escaneada, una información que ha llevado más de 25 años de investigación sobre corrupción judicial española –un entramado facineroso, intrigante, oscuro–, cuyo núcleo institucional estaba asentado en Barcelona y del que partía una red criminal expandida por todo el territorio español cuyos tentáculos llegaban a la Gran Logia Masónica de España, incluso a uno de los varios Servicios de Inteligencia existentes en España.

El mal llamado ‘Expediente Royuela’ es un capitulado relato escalofriante de personas infiltradas en el submundo siniestro donde utilizan una maquinaria que averigua lo suficiente para realizar acosos, amaños, asesinatos, atentados, chantajes, compra de voluntades, delitos económicos, desarticulaciones y archivos de posibles diligencias judiciales, encargos de eliminaciones físicas, enriquecimiento ilícito –ingresos dinerarios en cuentas bancarias en Canadá, Galicia, Holanda, Londres, Lyon, México, Panamá, París, Suiza, Venezuela– extorsiones, falsificación de documentos, informes forenses falsos, intimidaciones, pago de favores, psicoterror, seguimientos, sobornos en metálico, tráfico de armas, tráfico de drogas, etcétera.

Los cientos de acosos se realizan mediante vigilancia estrecha, a base de intervenciones telefónicas ilegales, para conocer la vida oculta –amantes, cuentas bancarias, drogas, informes patrimoniales, sexualidad–, de arzobispos, fiscales, forenses, funcionarios de prisiones, hijos y nietos de militares, inspectores de Hacienda, jueces, magistrados, obispos, políticos, religiosos, sacerdotes, seglares, y organismos como Cáritas, Congregaciones, Diócesis, Opus Dei, Partido Familia y Vida, etcétera. 

El expediente contiene más de 36.000 documentos originales que configuran un magno archivo –posiblemente con el paso del tiempo pueda ser considerado un tesoro histórico-judicial– interceptado providencialmente en un zulo de la clínica abortista del doctor Morín, cuando se había ordenado que se destruyeran, y trasladado a buen recaudo en un camión a un país extranjero. Unos manuscritos de una organización estricta, inteligente y secreta que dirigía –se desconoce si actualmente continúa en activo– el fiscal José María Mena Álvarez, cuya escritura ha sido analizada por peritos caligráficos de tres países europeos, además de un estudio de las huellas y de su ADN.

Los hechos criminales narrados dieron lugar a las correspondientes denuncias ante más de mil Juzgados en dos ocasiones, y con acuse de recibo, suponiendo que fueron archivadas, sin investigar, al no obtener sin respuesta. Asimismo, presentaron querellas en 2002, 2006 y 2009 en Barcelona con resultado de silencio administrativo. También denunciaron ganancias irregulares en 2004 ante Agencia Española de Administración Tributaria (A.E.A.T.). Ante la gravedad de las circunstancias descritas en los manuscritos no ha faltado el envío de dos cartas personales dirigidas al Jefe de Estado, que llegaron a su destino, pero sin obtener réplica.

Figuran detalladas más de 8.000 manipulaciones de sentencias judiciales mediante prevaricación. Miles de abortos practicados en mujeres con más de seis meses de gestación, es decir, fetos viables no deseados. Además de un Libro de Presupuestos y un Libro de Contabilidad, ambos de encargos y pactos de compensaciones económicas por cada eliminación física.

Por si fuera poco, se puntualizan 1.136 eliminaciones físicas –lista parcial alfabetizada– provocadas por un sicariado mediante un accidente o bien un desestabilizador cardiopulmonar muy bien confirmados y con un protocolo previamente establecido. El PSOE encargó 681 asesinatos (60%); familiares más o menos directos encargaron 398 asesinatos (35%); diversos encargaron 57 asesinatos (5%). Y todos está sin investigar. En comparación, la banda terrorista etarra asesinó a 864 personas, de las cuales 379 han sido investigados, pero no aclarados. Sin embargo, la Unión Europea en noviembre del presente año enviará una comisión de europarlamentarios a España, que fue aprobada en enero de 2020, para investigarlos.

Como colofón han sido dadas a conocer cuatro localizaciones de fosas comunes clandestinas –recientes y constitucionales– en Mequinenza, municipio de Zaragoza; en Vinaroz, municipio de Castellón; en Almacellas, municipio de Lérida; en San Sebastián de los Reyes, municipio de Madrid, con su listado de 48 personas asesinadas y enterradas. Unas fosas que, en su conjunto, albergan más de 300 personas asesinadas –en los papeles se denominan inquilinos– denunciadas con la duda razonable de si serán investigadas.

Hasta ahora, y transcurridos dos años desde que los videos vieron la luz, los juzgados de instrucción y la Fiscalía General del Estado permanecen mudos ante esta barbarie descontrolada que mantiene un golpe de Estado cívico-judicial al ralentí. La censura preconstitucional no ha desaparecido, sino que se ha transformado en censura constitucional.

La familia Royuela, depositaria de este archivo, ha sido sometida a varios intentos de robo y de asesinato por lo que, al verse amenazada, ha pedido amparo a los juzgados, obteniendo como respuesta incívica la denegación de auxilio. Los medios de comunicación subvencionados con dinero de los contribuyentes, tanto escritos como visuales –aparte de que lo saben– tienen la obligación moral de noticiar absolutamente todo, incluidas las referencias políticas con sus virtudes y sus defectos; sin embargo, están mudos a la espera de una orden que no acaba de llegar. Pero los vídeos, gracias a periodistas independientes, se están dando a conocer en las Américas y Europa.

Extraoficialmente, las instituciones españolas conocen todo el entramado criminal, pero desconocen su falta de coraje para poder desarticularlo mediante las instrucciones correspondientes sin que los coja debajo como le ocurrió a Sansón al derribar dos columnas del templo.

Es posible que un Tribunal europeo, o uno estadounidense, o quizás ambos, tengan que intervenir, ya que se delatan hechos delictivos internacionales gravísimos como son tráfico de armas y de drogas con bandas mafiosas y terroristas.


ALFONSO CAMPUZANO

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miércoles, 14 de julio de 2021

A TENOR DE LA PICARESCA

Es duro reconocer que los sistemas sanitarios, incluidos los países primermundistas, nunca están preparados para hacer frente a una pandemia – Alfonso Campuzano


Cuando una pandemia se diagnostica desconfiando, tarde y mal, utilizando falsedades y sin método académico, tratando de transmitir miedo sin saber a qué y por qué, en directo y al unísono, mediante medios de comunicación social —comprados subvencionadamente con dinero proveniente de impuestos de los contribuyentes— se desconoce el final, tal y como se desconoce el principio.

Una pandemia de la que se tienen escasos estudios anatomopatológicos de fallecidos supuestamente por coronavirus SARS-CoV-2 —los supuestos deberían cerciorarse ineludiblemente mediante autopsias—, porque está permitida la barbaridad médica de que ‘los informes forenses no requieran exploración presencial’, lo cual denota miedo ante el ejercicio profesional —toda profesión debe estar a las duras y a las maduras, dice el refrán español—, lo cual significa que, si no hay presencia, no hay exploración; si no hay exploración, no hay autopsia, si no hay autopsia, no se sabe nada de nada. Una enfermedad nueva necesita autopsias: absolutamente todas, para que la Medicina avance.

Una pandemia cuyo diagnóstico se basa, y se está basando, en una prueba denominada P.C.R., que se utiliza para múltiples estudios, que diagnostica cualquier mínima infección, que ignora el propio diagnosticado, sin manifestación clínica, de ahí un término novedoso: asintomático, pero que ingresa como dato casuístico, y que no es tal, pero ayuda a inflar artificialmente el número, atemoriza a las personas susceptibles e hipocondríacas, que es de lo que se trata, políticamente hablando.

El caso es poner precio a una prueba diagnóstica cogida con pinzas. El caso es confinar aunque la persona esté sana, y sin síntomas, pero denominada asintomática, por si acaso, porque cuando se desconoce la causa, todo se guarda en el mismo saco para simplificar. El caso es tener el país parado, sin producir, porque lo importante no es la Sanidad, sino la ayuda que proporciona al poder político ejecutivo, mediante decretazos, convertido en autárquico sin que nadie se lo reproche, al impedir trabajar al poder político legislativo, secuestrando al Congreso y al Senado. Vamos, un golpe de Estado a cámara lenta.

Y los ciudadanos ingresados en planta, o en la UCI/UVI, gracias a una supuesta valoración no determinada al ciento por ciento. Durante los primeros meses del año 2020 ciertamente las personas fallecidas tenían una edad en la que cualquier factor externo o interno se transformaba en causa, por la habitual de cada año, pero unánimemente se decidió el diagnóstico pandémico con el beneficio hospitalario de una gratificación —aparte del presupuesto hospitalario anual—, si los pacientes urgentes e ingresados tenían la filiación que merecía la pena cobrar, dada la golfería española que desde ‘La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades’ se practicaba, se practica y se seguirá practicando; nada más hay que observar, desde hace más de cuarenta años, el patrimonio personal de los políticos. En unos países más que en otros. Los gobiernos no se muerden ni se tocan entre sí, por precaución. No es cuestión de perder algo ganado cuando se dan tales facilidades. Y sin discusión posible, porque la Medicina recibe órdenes de la Política.

La pandemia, dirigida por políticos, en lugar de profesionales de la Medicina ha socavado los cimientos humanitarios de la relación médico-paciente al imponer la consulta telefónica sin el obligado cara a cara con el resultado espeluznante de error tras error en los diagnósticos, pero salvados gracias el diagnóstico político: todo Covid, y a reclamar, según el B.O.E.

El alcance real de la pandemia es posible que no se sepa nunca, al menos en varias generaciones, pues hay demasiados intereses políticos en juego. Además, ha quedado mostrado y demostrado que el sistema sanitario no parece estar preparado. Dudas y controversias desde el inicio entre mascarillas, respiradores, vacunas con o sin consentimiento, certificados digitales, liberalización de patentes. ¿Para cuándo un Congreso Mundial que trate de unificar criterios médicos, y nunca jamás políticos?

En 571 días, la pandemia por coronavirus SARS-CoV-2 se ha cobrado 4.066.861 fallecimientos transmitidos en vivo y en directo. Sin embargo, en 195 días del presente año (14 de julio de 2021) los fallecimientos sin visibilidad pandémica, y sin interés, son: 22.706.011 de abortos; 6.913.691 enfermedades infecciosas; 4.373.978 por cáncer, que no se han hecho eco los medios de comunicación social. Estas cifras aumentan cada tres segundos.

Los virus y las vacunas han ayudado a evolucionar al ser humano. La naturaleza es tan sabia que solamente tolera a los supervivientes y a los adaptados. Con o sin vacuna, todo el mundo con mascarilla, ¿hasta cuándo? Hasta que la política del Gobierno decrete.


ALFONSO CAMPUZANO

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martes, 29 de junio de 2021

EN BUSCA DE COMBUSTIBLE

La ocurrencia de reciclar y renovar energía, manejada por gestores incompetentes, tiene un coste muy elevado para la sociedad – Alfonso Campuzano


Ante una posible, aunque improbable, emergencia climática anunciada a principios de los años noventa del siglo pasado para los primerísimos años del siglo presente ha sido tal fiasco que, los interesados inmediatamente han anunciado lo mismo, pero para dentro de otros treinta años –olvidándose que los seres vivos disfrutamos actualmente de una época interglaciar–, y sin un plan de trabajo serio. De nada sirve ponerse a trabajar si no se sabe la causa real, que evidentemente son muchas más que las imaginadas.

Existiendo, como existen, más causas que las que se pueden comentar, achacar, como se achaca al CO2 –léase anhídrido carbónico o bióxido de carbono o dióxido de carbono– es una frivolidad, porque sin él la cadena de la vida de la nave espacial planetaria peligra irremisiblemente hacia la inexistencia. Los políticos aún no se han enterado de que al respirar exhala CO2, y así siete mil ochocientos y pico millones de humanos, sin contar a los animales. Y las plantas, durante la noche, también exhalan.

¿Quién ha impuesto comprar los derechos de emisión del CO2? Lo peor no es quién lo impuso, sino quién lo aceptó, y sin contar con los contribuyentes que pagan todas las multas, ocurrencias, vicios. Entre trastornados anda el juego. ¿En qué libro de entradas están anotados, un decir, los 800 millones de euros pagados por los contribuyentes españoles desde 2008, y en qué se han empleado? Porque no es un regalo al clima ni se ha hecho un referéndum para donarlos.

Lo fácil es echar la culpa a la actividad humana cuando existen otros factores como la actividad solar, la actividad volcánica, la trayectoria terrestre, etcétera que tienen un valor importantísimo.

Tanto la ecología como la climatología, muy extremistas, está en la honda del buenismo, pelelismo, populismo, que se muestra hostil con los empresarios, con el librecambismo, muy propio del acratismo.

El caso es influir en el miedo colectivo, como una parte de la manipulación social, para hacer creer en lo que no se ve con vistas a quién sabe qué experimentos más complicados que los vividos actualmente, de manera que, la ansiedad contagiada por simpatía y la globalización, hagan que se expanda como una mecha encendida haciendo uso mayúsculo del verbo prohibir con noticias que hacen bandera del negacionismo constante y mantenido.

Desde hace varios años se percibe una incongruencia flagrante ante el intento de cambiar la elección de combustible para el transporte vial, que no aéreo ni marítimo. La moda del combustible fósil está llegando a niveles de casi proscripción porque así lo han decidido ciertos grupos de presión y multinacionales, pero las nuevas tecnología se fundamentan en utilizar materias contaminantes. El combustible que confecciona y suministra los instrumentos y conexiones de los consumidores que atemperan los discos duros y que navegan por las redes informáticas propalan rastros de CO2.

La época de la electricidad que mueva vehículos terrestres está de camino en busca de la fuente de almacenamiento y alimentación que fabrique baterías eléctricas de ión de litio –además de emplearse en psiquiatría, en forma de sales, como tratamiento de la psicosis maniaco-depresiva–, elemento metálico muy escaso en la naturaleza.

La extracción de este metal origina un gran impacto ambiental. Por ahora, las baterías de litio son muy contaminantes y su traslado es considerado una mercancía peligrosa por ser inflamable y explosiva. Su almacenamiento es complejo, porque requiere equipo pesado. La reutilización y reciclaje resulta inservible. Las reservas mineras mundiales no son como para tirar cohetes, porque la media está en unos veinte años.

Mucho vehículo terrestre eléctrico para tan poca batería de litio. Y después ¿qué? Bucle.


ALFONSO CAMPUZANO

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viernes, 18 de junio de 2021

DESCARBONIZANDO EL PLANETA

Así como cada época tiene su moda, impuesta por la publicidad, también el tipo de clima y de la alimentación necesitan de propaganda – Alfonso Campuzano


Cerca de 41.000 científicos prudentes, entre ellos, 9.000 doctores, se consideran incrédulos ante el llamado calentamiento global –el enésimo desde que se tiene conocimiento–, porque es un timo. Que se sepa, la ciencia goza de polémica y desacuerdos para poder avanzar, por tanto, el clima también, ya que si gozara de alianza y beneplácito se trataría de política.

El que más, el que menos, sabe de qué va el cambio climático, el calentamiento global, la emergencia climática, pero lo que todo el mundo desconoce, incluso los científicos más avezados, es que nadie sabe cómo empezar a mitigar esta época, porque no hay una causa, sino miles, y todas hay que torearlas, con el agravante de que, no interesan a defensores radicales, y no producen tantos beneficios como culpabilizar al CO2.

La emergencia climática es un discurso político más que un discurso científico y una especulación, un pensamiento de algunas personas, que no reflejan el pensamiento científico general, según Bjorn Stevens, de manera que preocupa y, sobre todo, disgusta a los especuladores porque reduce el uso de combustibles como carbón, electricidad, gas, leña; además de que la ropa necesaria es más liviana; las costumbres se modifican y ciertas enfermedades desaparecen, como la gripe estacional.

El inventor de la descarbonización urgente tiene instintos criminales, ignora que los seres vivos dependen del equilibrio que exista entre unos y otros, todo lo contrario a lo que aspiran los ecólogos en su afán descontrolador. Descarbonizar significa quemar, pues el carbono está presente en toda estructura viva. La nave espacial planetaria sabe defenderse de aquello que le aprieta, necesita estar carbonizada para que no se rompa la cadena de la vida –lo ha hecho desde hace 4.500 millones de años, y lo seguirá haciendo otros tantos–, aunque parezca que se olvida, de manera que, lo que tiene que hacer el ser humano, cuando el territorio que habita se hace inhóspito, es cambiar de parroquia, adaptarse circunstancialmente para sobrevivir, sin esperar ayuda ni que la evolución retroceda, porque más bien acelerará.

De ahí que, para salvar el pellejo, sea más fácil meter miedo, culpabilizando a la raza humana –error mayúsculo–, porque ya hubo épocas anteriores similares a ésta, y sin tanta tecnología. Lo mismo que hay territorios parecidos a la cordillera Himalaya, al Gran Cañón, incluso Petra –que estuvieron bajo las aguas–, es lógico pensar que presagien otros territorios que no tienen más remedio que sumergirse a costa de emerger otros, porque se trata de un bucle viviente.

Los terremotos y maremotos sirven para que la nave planetaria azul, en su viaje espacial, mediante los movimientos de rotación y traslación, equilibre en todo momento su masa sólida y acuosa. Un factor importante –que permanece adormecido en sus últimos ciclos con disminución del campo magnético, con tormentas solares–, es el influjo del astro Sol, gracias al cual la vida existe.

La fascinación atmosférica intensa que ejercen los ciclones, los desbordamientos, las tormentas de lluvia y nieve, las sequías, han existido desde que el ser humano tomó conciencia al observar su entorno, y actúan en consecuencia. Los entendidos llaman meandros a los flujos o chorros intensos, ya sean de calor o de frío, como defensa del planeta ante el cambio climático inestable.

Las infraestructuras españolas construidas entre los años ochenta y noventa muestran, y demuestran, que hubo corrupción al ver cómo actualmente el agua desbordada inunda calles, viviendas, garajes, bodegas, carreteras, autopistas, que nunca debieron estar donde están, acarreando pérdida de enseres, incluso vidas. Las autoridades deberían plantearse que las infraestructuras cercanas a las costas deben ser eliminadas. El suelo barato ha resultado caro.

Hay ecolólogos protagonistas –tan radicales y tan sectarios–, que ejercitan propuestas despilfarradoras, intentan imponer sus ocurrencias, y las contrarias, para equilibrar su pensamiento, y no confundirse, a la vez que obstaculizan otras opciones. Toda prohibición ha de ser recusada rigurosamente.

Se necesita una interpretación sensata, ya que lo verde procede de lo marrón, y viceversa. Lo limpio se sustenta sobre el reciclado de lo sucio. Lo no contaminante necesita de lo contaminante para ejercer, y bucle. No sirve de nada advertir sin fundamentos, porque los científicos son lo que son, pero no adivinos, que el planeta azul va a seguir los parámetros que dictan, siempre en la eterna duda. Lo que hay que hacer es poner en marcha todos los experimentos que ayuden a modificar los resultados que creen que se avecinan, pero no está nada claro que acierten.

Cerca de trece millones de euros reciben las organizaciones ecologistas, en subvenciones gubernamentales –pagadas por los contribuyentes–, además de los casi 3 millones de euros, donados privadamente, para cerca de treinta y cuatro mil personas con fiscalidad opaca. Cuando hablan, ¿en nombre de quién lo hacen?


ALFONSO CAMPUZANO

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martes, 25 de mayo de 2021

CONSUMIENDO EMERGENCIA CLIMÁTICA

Los acertijos están muy bien para el circo, pero no para jugar fraudulentamente con el clima, que tiene sus propias leyes – Alfonso Campuzano


La Naturaleza es más clarividente e incontrolable de lo que el ser humano piensa. Sus desconocidas y defensivas leyes administran su propio estilo climático sin necesidad de utilizar muletas, como algunos piensan, pues se adelanta a cualquier pensamiento negativo. Y contra ella nada se puede hacer, porque se rebela haciendo pagar los gastos.

Nadie puede negar que el clima terráqueo –desde el amanecer del tiempo– al no ser uniforme, sino variable, es consecuencia de su ciclo natural –está en bucle–, quizá por desajuste atmosférico en el que no interviene la mano del hombre, como se intenta justificar, así como de todo lo catastrófico que acaece en la Naturaleza, sino que es propio de la idiosincrasia consustancial del planeta azul, es decir, no se trata de un desastre como se anuncia por doquier, sino otra etapa evolutiva más.

Conviene recordar la matraca de profetoides acomplejados, radicales, sectarios que, durante los años ochenta del siglo pasado, comenzaron a amenazar con que nuestra nave planetaria no resistiría el aumento de temperatura de 3ºC a principios del siglo XXI cuando en realidad ha sido, como mucho, de 0,5ºC. Así que, al descubrir un negocio a la vista, quizá fraudulento, continuaron con su juego adivinatorio, y se obligaron a ampliar a dos o tres décadas más con las mismas previsiones a las que estamos esperando.

La meteorología, apoyándose en el empleo de modelos climáticos, se muestra insegura al analizarlos; pese a ello airea eventualidades, sin que haya vivido el futuro incierto que dé tal prioridad. Al final, se trata de especulaciones alarmistas, que sirven como carnaza.

Aunque algunos gurús vean signos y símbolos en el cielo, o en su pizarra particular, no significa que deban ser ciertos, aun así son capaces de hablar sin tapujos de emergencia climática, incluso de apocalipsis, cuyo calificativo parece desmesurado, porque la bola de cristal suele fallar en las predicciones, tal y como fallan diariamente los meteorólogos de cabecera.

Si es difícil predecir el tiempo durante una semana ¿cómo pretende la meteorología actual ser pitonisa climática para dentro de 20-30 años cuando ya se ha visto que ha fallado?, lo que da por descontado una aglomeración de conjeturas en forma de adivinanzas, convertidas en errores, y aparentemente creíbles.

La propaganda contraria es una cortina de humo para asustar y manipular mediáticamente, al no estar demostrado científicamente que existe nexo entre aumento de temperatura y aumento de CO2, que es indispensable para la vida del planeta, porque causas más veraces no tienen interés, porque no hay medios suficientemente inventados para atajarlos ni aprovecharse de iniciativas.

Se ha deducido por expertos que no es la primera vez ni quizá sea la última que el clima terrestre se enfrenta a un calentamiento mal llamado global –cada territorio sólo puede ser analizado en su propio contexto, y nunca fuera de él–, parecido al actual, y con un nivel de las aguas oceánicas mucho más elevado.

Aunque no hay unanimidad, y sí polémica interesada, se acerca una mini edad de enfriamiento global discontinuo, muy parecida a la que ya sobrevino entre los siglos XIV y XIX, lo cual no sería nada extraño, porque después de un calentamiento sucede lo contrario, y así infinitamente.


ALFONSO CAMPUZANO

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lunes, 10 de mayo de 2021

A PROPÓSITO DE LA INTOLERANCIA

La convivencia debe exigir tolerancia desde el mismo instante en que se asume la educación familiar – Alfonso Campuzano


Según la R.A.E., ser intolerante significa que no tiene tolerancia ya sea a ideas, a creencias, a prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias. Así que intolerante puede ser quien voluntariamente no desea empatizar ni integrarse en el bien común de la sociedad en la que vive.

La intolerancia política española comenzó a forjarse paulatinamente tras la aprobación de la Constitución’78. Era como si todo lo previsto consensuadamente  estuviera hecho cuando todo estaba por hacer, por desarrollar, mediante leyes que articularan la nueva convivencia.

La excusa fundamental fue el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, acicate indispensable para que las elecciones generales del año siguiente accediera al poder un gobierno socialista tras medio siglo de ostracismo en su vagar por el desierto.

Como novedad su vicepresidente Alfonso Guerra le faltó tiempo para traducir la hoja de ruta del cambio al manifestar a micrófono abierto: ‘A España no la va a conocer ni la madre que la parió’, pensando que sus herederos entenderían lo que significaba. Sin embargo, aquel trazado trajo la situación actual al observar que a partir de José Luis Rodríguez Zapatero la equivalencia de aquella frase era mucho más amplia de lo que había pronunciado, tanto como dar paso hacia el abismo.

El desarrollo total de la Constitución está inacabado tras más de cuarenta y dos años de inactividad, aunque mínimamente iniciado, por negligencia institucional. Las leyes emanadas del Poder Legislativo han ido haciéndose más y más restrictivas en derechos fundamentales, más intolerantes, pretendiendo arrebatar la libertad conseguida, quizá por desconfianza.

Las Instituciones, representantes de las leyes que deben cumplir y hacer cumplir, dejaban de hacerlo paulatinamente por desinterés. Los partidos políticos, apoyándose en el dinero que recibían de los contribuyentes lo empleaban en atentar contra la convivencia pacífica. Y es que la intolerancia sistematiza la responsabilidad a otro, a un tercero, al de al lado, y sin arrepentimiento posible. 

El anfitrión –quien invita–, espera que el invitado se comporte haciendo alarde de su tolerancia, lo que no siempre es así.

Intolerancia es que el fiscal Eduardo Torres-Dulce haya ordenado destruir una prueba importantísima del golpe de Estado civil del 11 de marzo de 2004 –un vagón de tren–, pues los otros tres ya habían sido demolidos, sin haber sido investigados pericialmente, y a fondo, por un equipo científico-forense independiente.

Intolerancia es que Antonio Serrano-Arnal dicte una orden judicial, en supuesta connivencia con la Fiscalía, que dé luz verde a la destrucción de las cintas grabadas en el aeropuerto internacional Adolfo Suarez-Barajas con el aterrizaje prohibido por la UE de Delcy Rodríguez, vicepresidente venezolana –y su equipaje compuesto por decenas de maletas–, así como la larga entrevista con José Luis Ábalos Meco, ministro de Fomento, tras proceder a un sobreseimiento y archivo provisional de la causa, de manera que si llega el día de reabrir el caso, por aportación de nuevas pruebas, las fundamentales han dejado de existir.

Intolerancia es que desde julio de 2019 se ha ido haciendo publico el mal llamado ’Expediente Royuela’, mediante 409 vídeos, una corrupción judicial institucional descrita en más de 36.000 documentos manuscritos del fiscal José María Mena Álvarez –ratificados por tres peritos caligráficos de Austria, Francia, España–, donde se detallan más de 1.136 asesinatos encargados, más de 8.000 sentencias judiciales amañadas, tres fosas comunes clandestinas constitucionales con más de trescientos inquilinos cadáveres, localizadas en Mequinenza, Vinaroz y Almacellas. Todo ello denunciado, pero no investigado.

Intolerancia es autodenominarse político antisistema y vivir del sistema que le da de comer.


ALFONSO CAMPUZANO

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